Coral es mi nombre desde que nací y Silvestre es el nombre que habría tenido si hubiera nacido chico. Después de 20 años transitando mi camino de autoconocimiento, creando herramientas de autoexploración, llevando a cabo practicas de atención plena y sumando a las mujeres de mi entorno, estoy aquí para acompañarte.
Desde esos día no he parado de tomarme la vida como un camino de profundo aprendizaje.
Me he cuestionado desde todos los flancos, he encontrado el camino a mi centro y desde ahí he revisado mi historia, he trabajado con mi linaje y conectado con una Coral profunda y expansiva.
Comencé también a los veinte mi primera relación de pareja vivida desde la entrega y la búsqueda del mejor lugar para crear un hogar.
Diez años de puros aprendizajes, descubrimientos y aventuras. Mucho Zazen, Dojo y maestro, muchos viajes guiados al centro de mi ser, muchos encuentros profundos y búsqueda de sentido.
Tambien fueros años de cuestionar el sistema, ecoaldeas y crear un proyecto económico para sostenernos.
Todo esto me trajo al Solsonés.
A los 31 llego Noa, ese ser que me hizo madre por primera vez y me construye como madre a cada paso que damos.
Y si, llegó mi hija Libertad y me separé de este primer amor que nació en mis veinte. Y cuando estaba tranquila, completa apareció mi compañero actual y de su mano vino Aurora, mi hija pequeña querida. Decido aquí cerrar el sistema y centrarme en sostener lo creado, dar, cuidar, crecer.
En este estar aparece la importancia de la tribu, amigas, territorio y sostén colectivo. Empiezo a trabajar con otros y para otros, me relaciono con las infancias, las juventudes y las mujeres y empiezo a conectar con mi aporte al colectivo.
Acompaño bonito, experta en escucha y síntesis, conecto contigo y te ayudo cuando necesitas poner luz. Sostengo consciente de que tu y solo tu puedes andar tus propios pasos.